Rapsodia Bohemia con viejos ordenadores
Será por el hartazgo de tanta tecnología que hace ya algún tiempo me fijo con frecuencia en algunos artefactos que están hechos con aparatos anticuados y desfasados. De ahí mi interés por la música 8 bits, el Telesketch, las ilustraciones con código ASCII y en general todo aquello que la lógica de la evolución tecnológica lo ha desclasificado como inútil.
Me gusta hablar de ello como low tech frente al high tech, de la misma forma que se habla del slow food frente al fast food. Esta querencia por el spectrum, el pixel gordo y el ruidismo tiene bastante de búsqueda de la Arcadia feliz; ese país imaginario donde reinaba la sencillez y la felicidad. Hoy resulta difícil reivindicar un territorio como ese. La muerte de los héroes y el declinar de las ideologías nos han convertido en descreídos a la fuerza. Por eso, descubrimos la Arcadia en los recuerdos de la infancia. En un pasado tejido de recuerdos, un espacio mental perfecto por haber sido moldeado a nuestro gusto.
Dentro del gabinete de curiosidades de ese personal archivo hoy rescato una ocurrencia musical. Consiste en la creación de música a partir del ruido que producen impresoras y escáneres. Aparatos que fueron concebidos para una función práctica sin “alma” pero que gracias a la mano de algún chalado anónimo se convierten en juguetes musicales.
La composición es la Rapsodia Bohemia de Queen. Y la interpretación a cargo de viejos ordenadores de escuela.