En verano nos vamos con el bikini al páramo cultural

La semana pasada el Congreso de los Diputados aprobó una moción de ERC e IU-ICV para la supresión de los  ministerios de Cultura, Vivienda e Igualdad.  La propuesta fue presentada como una medida de austeridad denominada jocosamente “operación bikini”.  Los proponentes esgrimían que las competencias de estos ministerios están transferidas a las Comunidades Autónomas con lo cual la existencia de los mismos era innecesaria. La pregunta es ¿y qué sucede con las comunidades autónomas donde no existen Consejerías de Cultura, Vivienda o Igualdad? Porque, por poner un ejemplo, en Madrid, Esperanza Aguirre suprimió la Consejería de Cultura hace algo más de un mes.

En Madrid, donde están radicadas las infraestructuras e industrias culturales más importantes; la comunidad que mantiene los consumos culturales más altos del país, pasaría paradójicamente a carecer de cualquier administración cultural de rango.

Pocas veces me iba a imaginar que los independentistas catalanes y los derechistas del PP madrileño iban a coincidir en postulados y estrategia. Está claro que a la hora de hacer labor de zapa los jabalíes políticos se amanceban sin rubor.

Y puestos en harina. El vicepresidente, Ignacio González, titular del área de Cultura desde la eliminación de la consejería en Madrid, ¿Se ha pronunciado sobre las líneas maestras de la nueva etapa? ¿Alguien sabe de qué manera esta medida está afectando a los programas en curso o venideros? Porque si todo sigue igual ¿Para que la supresión? De hecho parece que todos los programas siguen su curso y todos los trabajadores de la consejería siguen en sus puestos. Mucha alforja para tan corto camino.

Por último, si grave es la operación cosmética de gobierno de Aguirre más grave es el silencio del sector cultural madrileño. Nadie ha dicho esta boca es mía. Todos han asumido la norma sin rechistar…

Al final, Aguirre tenía razón ¿para qué tener una Consejería si a nadie le importa?

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