Map. Aram Bartholl
Vivimos en la era Google. La presencia de este motor de búsqueda se extiende a lo largo y ancho del orbe net. Cada momento gana más usuarios y la oferta de aplicaciones desarrolladas bajo su paraguas crece día a día. En España es el buscador que utiliza ¡el 98 % de los internautas! Su modelo es objeto de estudio en Universidades y revistas científicas. Y las autoridades políticas y parte de la sociedad civil le miran con recelo debido a su posición de dominio.
Así pues, no es de extrañar que el mundo del arte también se haya fijado en él. Desde el ámbito del netart, el intervencionismo político o los locative media se han desarrollado múltiples propuestas que giran en torno a la reconsideración de esta herramienta.
Posiblemente de todos los programas del universo Google, Google Earth y Google Maps son las aplicaciones que brindan mayores oportunidades de uso o contrauso. Las posibilidades de Google Earth como un programa similar a un Sistema de Información Geográfica (SIG), ha permitido que dentro del conjunto de imágenes en 3D del planeta se inserten glitch o fallos premeditados como el caso de la propuesta de Helmut Smits. El hecho de que sea factible la visualización de la superficie de cualquier lugar del planeta dio pie a que inserten intervenciones creadas expresamente para ser captadas por el satélite como el proyecto en el O’reilly Foo Camp o la intervención </open seed> de Enrique Radigales. El afán de Google por ir de lo macro a lo micro me permitió la boutade del culo codo en una pintura del museo de El Prado.
Ampliando el relato hoy me hago eco de la obra “Map” desarrollada por el alemán Aram Bartholl en 2006 basada en Google Maps.
Dice así en su página web:
“El proyecto “Map” es una instalación en el espacio público que cuestiona los marcadores de color rojo ubicados en el mapa virtual del motor de búsqueda de Google Maps.
<Buscar empresas locales, ver mapas y obtener rutas en Google Maps>. La interfaz web de Google Maps hace uso de pequeños iconos gráficos para ilustrar los resultados de búsqueda relacionados con la ubicación. El servicio muestra la primera página con 10 resultados de búsqueda situando en el mapa marcadores rojos en orden alfabético (A-J). El mapa virtual hace uso de los marcadores como si fueran agujas que se pinchan en un mapa de papel. Pero la forma de utilizarlos se hace en base a normas particulares. Por un lado, el marcador y la información del bocadillo junto a él hacen sombras en el mapa como si fueran objetos físicos. Cuando se cambia el mapa a modo de satélite se convierten en parte de la ciudad. Por otra parte, estos iconos gráficos, de 20 píxel de tamaño permanecen siempre con el mismo tamaño en la pantalla del ordenador. Parece que están en una capa separada sin tener en cuenta la evolución del factor de escala del mapa. (…)
Trasladado a un espacio físico el marcador del mapa cuestiona la relación de la información digital y la vida cotidiana en el espacio público real. ¿En qué manera los datos de la ubicación digital se conviertan en “visibles” en el espacio físico? ¿Cuál es el equilibrio entre el mundo físico y los datos digitales?”
Tags: Aram Bartholl, Enrique Radigales, Google Earth, Helmut Smits, O'Reilly FOO Camp