Schizo (Redux). Christoph Draeger

Abundando en el mundo de las reescenificaciones, el trabajo  Schizo (Redux) de Christoph Draeger es un buen ejemplo de la manipulación de imágenes fílmicas.  El trabajo consiste en una proyección monocanal donde se ven superpuestas: Psicosis de Hitchcock y el remake de la misma que  Gus Van Sants hizo en el año 1999. Dos versiones de la misma película que se proyectan simultáneamente en una misma pantalla durante 89 minutos. Plano a plano, secuencia a secuencia se desarrolla la historia sin perceptibles variaciones de guión, diálogos, encuadre o fotografía. Ni que decir tiene, que la versión de Gus Van Sants queda muy mal parada porque se aprecia perfectamente como las variaciones respecto al original son apenas inexistentes.

Aunque el resultado final se abre a diversos planos de interpretación, sólo citaré tres, dejando el resto para otras ocasiones.

Por un lado, la superposición de imágenes viene a ser como un palimpsesto (1) fílmico donde los estratos de escritura se funden en un único documento. Así, la alteralidad entre un registro y otro genera un espacio de lectura difuso dotando de nuevos significados al resultado final. Ni que decir tiene, este recurso es de los más fecundos en el campo de la creación ya que bloquea la posibilidad de lecturas unívocas y expande las posibilidades interpretativas de la obra.

schizo_redux1

Otra de las particularidades de este trabajo se da en su plano paradigmático. Ya sea por mera casualidad o por un giro inesperado del azar ambas películas hablan del desdoblamiento de personalidad de Norman Bates que es a la vez el dulce recepcionista del motel y su propia madre. Es curioso como uno de los ejes de la trama sea a la vez tan semejante con la disposición de los elementos en el trabajo de Draeger que funde en un mismo soporte dos biografías, dos historias diferentes con los mismos personajes. El desdoblamiento no es sólo argumental también es visual.

Por último, creo que merece la pena destacar el sentido simbólico de un trabajo que es un buen ejemplo de los mecanismos que tenemos para reconstruir nuestras biografías. Superponemos hilos argumentales y reconstruimos nuestra pasado a medida que nuevas experiencias van enriqueciendo nuestra vida borrando unos pasajes y magnificamos otros. Pero siempre queda un poso, difuso y ambiguo que es la suma de los diversos planos de la experiencia.

(1)    Aunque el  palimpsesto es un recurso muy conocido en el ámbito de la pintura (Polke, Rauschenberg, etc.), sólo conozco ejemplos en el campo fotográfico. Como algunos trabajos de Mateo Maté, Barbara Fluxa o Juan José Pulgar. En cambio, son muy escasas las experiencias videográficas. ¿Quizás Zbigniew Rybczynski en Steps? Se agradecen ejemplos.

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