¡Pásalo!

En torno a las 17:45 de la tarde se empezaron a concentrar las primeras personas. A las 18:15 la concentración ocupaban buena parte de  la calle Génova. Era 13 de marzo de 2004, jornada de reflexión, y hacía 48 horas que España había sufrido el peor ataque terrorista de su historia.

La concentración de Madrid no fue la única. En Barcelona, Sevilla y Santiago de Compostela entre otras ciudades, numerosos ciudadanos expresaban su deseo por conocer la verdad sobre la autoría de los atentados y su rechazo a las maniobras torticeras del PP que insistían en atribuirlos a ETA.

La particularidad de estas concentraciones es que fueron convocadas de manera espontánea a través de mensajes de móvil. Algunos de ellos decían así: «Conéctate a bloonberg.com y new york times, todo el mundo escandalizado x la manipulación y mentiras del pp. Pásalo». «¿Aznar de rositas? ¿Le llaman jornada de reflexión y Urdazi trabaja? Hoy 13M, a las 18h. sede PP C/Génova, 13. Sin partidos. Silencio por la verdad. ¡Pásalo!». Se calcula que esos días el tráfico de sms crecío un 40%, aunque fuentes de Telefónica no pudieron constatarlo ya que la media de mensajes al día supera los 25 millones.

Ese día asistimos a un claro ejemplo de flashmob, si bien, éste no fue convocado para buscar el entretenimiento sino con un claro carácter reivindicativo y político.  Anteriormente, ya se habían dado ejemplos de kedadas generalmente para convocar botellones a  través de la red y del móvil pero hasta entonces no habían sido ni tan masivas ni tan eficaces. Según Howard Rheingold estas acciones son protagonizadas por smarts mobs, grupos que al contrario de la usual connotación de muchedumbre, se comportan de manera inteligente o eficiente debido al crecimiento exponencial de enlaces en la red. Esta red de enlaces permite a las personas conectarse con la información y con otras personas permitiendo de esta manera que se forme una coordinación social.

Aquel día esta hipótesis se confirmó rotundamente. Los concentrados no habían sido convocados a través de los massmedia, al contrario acudieron a la calle a reclamar la información que los canales oficiales no emitían. Tampoco era una masa buscando venganza o ajustar cuentas, era un grupo inteligente porque hacían preguntas y querían saber. Afortunadamente, la mentira no triunfó y a las 20:00 horas  el ministro del Interior, a raíz de las primeras detenciones, rendía cuentas sobre la trama yihadista.

Al día siguiente, con el alma encogida por la brutalidad del atentado, los españoles fuimos a votar. El PP las perdió y Aznar no se fue de rositas.

Secuencia de las cámaras de tráfico de la calle Génova

Secuencia de las cámaras de tráfico de la calle Génova

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