La sombra del iceberg. Capa y el miliciano
Espero ver pronto el documental “La sombra del iceberg” de Hugo Doménech, profesor de la facultad de Comunicación de la Universidad Jaume I de Castellón, y el periodista valenciano Raúl M. Riebenbauer.
El documental es una nueva aproximación a las circunstancias y los hechos que rodearon a una de las fotografías más famosas de la marca Robert Capa: la muerte del miliciano republicano.
Los investigadores sostienen que la misma es “más una genial puesta en escena que un genial instante de la batalla”. Entre otros argumentos se cuestiona la hora de los sucesos, el hecho de la muerte e incluso la autoría de la misma ya que mantienen que ésta es una fotografía de la también malograda compañera de Capa, Gerda Taro. Por cierto, ella también falleció unos meses después en un incidente absurdo cuando un tanque republicano la golpeo involuntariamente.
Esta fotografía es uno de los mejores ejemplos de impostura visual de todos los tiempos. Poco a nada en ella ha podido ser corroborado. Por ejemplo, de entrada, la identidad de la víctima; supuestamente un miliciano anarquista llamado Federico Borrell García, apodado Taino ya que su cadáver nunca pudo ser identificado. En gran parte porque la victima pertenecía al bando de los derrotados con lo que las autoridades franquistas nunca tuvieron voluntad por investigar el incidente y los cuarenta años que estuvieron en el poder fueron tiempo suficiente para borrar cualquier huella. Incluso hoy, el hipotético lugar del incidente, la loma de las Malagueñas en Cerro Muriano, no puede ser visitado ya que está dentro de un campo de maniobras del ejército.
Puestos a recuperar la memoria, cuando decenas de iniciativas se extienden por el país para exhumar los restos de represaliados y víctimas, no estaría de menos que unos, los herederos de los derechos de Capa, y otros, las autoridades políticas cooperasen para dilucidar los hechos que realmente acontecieron el 5 de septiembre de 1936 en Cerro Muriano. En cierto modo, el miliciano gracias a su anonimato y su involuntaria celebridad, es un poco pariente de todos nosotros. Así pues, sin que exista relación de consanguineidad me siento heredero de su memoria.
Valga mi reconocimiento para con la víctima y en su memoria recojo con una de las fotos de la supuesta secuencia del 5 de septiembre en la que aparece exultante junto a sus compañeros de armas. En ella, aparece todavía vivo.

El miliciano posa ante la cámara
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