La verdad sobre la muerte de el Che
Se acaba de estrenar en España “Che, Guerrilla”, segunda parte de la película dirigida por Steven Soderberh sobre la figura del revolucionario argentino, Ernesto Rafael Guevara de la Serna - Che- .
Probablemente el Che ha sido uno de los iconos más importantes de todos aquellos que en las postrimerías del siglo XX abrazaron de un modo u otro los ideales de izquierda. La celebérrima imagen del revolucionario tomada por Alberto Corpa en el año 1960 con el sobrenombre de “Guerrillero Heroico” contribuyó decisivamente a popularizar su imagen. - De esta imagen siempre me ha llamado mucho la atención la chaqueta que llevaba, propia de un treki y no de un levantisco-.

Alberto Corpa, Guerrillero Heroico, 1960
Pero este documento no es el que me interesa ahora. Ni siquiera aquellas otras de él en la Ciudad Universitaria de Madrid con el Arco del Triunfo erigido por Franco al fondo.
Hay otra fotografía clave en su vida, o mejor dicho en su muerte. Es la imagen tomada por el fotógrafo Freddy Alborta el 8 de octubre de 1967 en el pueblecito boliviano de La Higuera. Esta fotografía es un fiel exponente de la imagen como testimonio o documento ya que la intención de la misma siempre fue la de dar a conocer de forma verídica que el Che había caído y de este modo poder acallar a aquellos que supusieran que su muerte era una farsa. Esta imagen se podría definir como una “prueba de vida” inversa, es decir, como una “prueba de muerte”.

Freddy Alborta, Imagen del Che muerto, 1967
En ella se retrata el cadáver del Che yacente sobre una pila y rodeado de soldados y curiosos. Un militar de rango toca su cabeza mientras parece que da alguna explicación y otro señala una de sus heridas. El gesto del segundo siempre me recordó la pintura de Caravaggio sobre el pasaje bíblico donde Santo Tomás Apóstol mete el dedo en la llaga del costado de Jesús para comprobar que ha resucitado. Pero claro, la diferencia entre el lienzo y la foto es que una retrata a un hombre renacido y la otra a un cadáver. O ¿no?

Caravaggio, La Incredulidad de Santo Tomás, 1602
Creo que la clave está en otra tercera imagen. Ésta es obra del polaco Zbigniew Libera. Aquí el Che también aparece postrado en un lavadero pero compartiendo un cigarrillo con sus centinelas. Más bien parece una imagen de esas que se toman en los make off antes de rodar la escena de una película o de una sesión de fotos. Cuando actores, figurantes y técnicos se relajan esperando la orden de acción del director. Y si así fuera, realmente; ¿el Che murió?

Zbigniew Libera, El Che siguiente imagen, 2003
Tags: Che Guevara, fotografía, impostura, Zbigniew Libera
Febrero 27th, 2009 at 10:05 am
Sobre referencias de imágenes clásicas relacionadas con la fotografía de Freddy Alborta, creo que es oportuno señalar “La lección de anatomía” de Remdbrant:
http://www.artehistoria.jcyl.es/genios/cuadros/60.htm
EL paralelismo aqui es más evidente, en ambos casos el objeto central es un cadaver.
Saludos
Febrero 27th, 2009 at 2:33 pm
Pablo, estoy totalmente de acuerdo contigo. Es una buena referencia. Visto el juego que da. Me parece que abriré un hilo sobre “parecidos razonables” en el mundo del arte.
Marzo 2nd, 2009 at 9:22 pm
Mi comentario es un poco más superficial…a mi la chaqueta del Che me recuerda más a V!!
http://www.fedcon.de/pics/guests/Marcsinger.jpg