La cena de ARCO

Anthony McCall, Entre tú y yo, 2006, sesenta minutos. Instalación en Peer/The Round Chapel, Londres, 2006.
Gente rara hay en todos los sitios. Fíjese usted en el caso de la secta del artisteo. Idolatran formas conceptuales o abstractas a las que le dan valores sobrenaturales. Se reúnen en cenáculos casi clandestinos y como en toda organización compleja tienen diversas castas: los galeristas; los artistas, los críticos… Todos los años, más o menos al final de la primera quincena de febrero, celebran su navidad. -Ellos no las llaman navidad sino Feria Internacional de Arte Contemporáneo o ARCO-.
Es entonces cuando desde todos los rincones de la península acuden a millares para asistir a los fastos celebratorios. Tienden a reunirse en fiestas y saraos de todo tipo, donde reina, de la misma manera que en nuestra cena de nochebuena, la felicidad y la camaradería. Los reencuentros son calurosos y todos comparten mesa y mantel. Ellos no cantan villancicos porque no son cool pero sí que gustan de vestir con sus mejores galas – eso sí, de riguroso negro-.
El momento culminante de las celebraciones tiene lugar cuando acuden al gran templo del Pabellón, preferiblemente durante los días reservados para los ungidos. Allí, unos y otros, exhiben sus ofrendas, siendo los grandes sacerdotes o críticos los que irán repartiendo sus bendiciones y penitencias.
Después de una semana de ajetreo continuo cada uno volverá a su casa esperando que llegue febrero para una nueva peregrinación a ARCO.
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