Feísmo-dance

No sé muy bien cuando tomé conciencia, pero ya hace mucho tiempo que tengo gran apego por aquellas personas que bailan mal. Quizás todo se deba a que yo no soy capaz de dar dos pasos de baile seguidos con lo que,  por mera simpatía, me alío con aquellos que son como yo.
El que una persona baile bien o mal es algo totalmente irrelevante. Como lo es, el que sepa cocinar, cantar o hacer sudokus. El baile, exceptuando a los que han hecho de esa actividad su forma de ganarse la vida,  pertenece a esa categoría de actividades humanas que comúnmente conocemos como aficiones o hobbies. Las cuales tienen la particularidad de que no provocan el mismo grado de satisfacción entre quién las práctica y quien las contempla o consume. Únicamente cuando el ejecutante nos asombra ya sea por su destreza o por algún otro valor afectivo o intelectual, provocan el aplauso del espectador.

Lo que me parece relevante es que haya personas que no tengan empacho en exhibir en público sus nulas habilidades rítmicas o de coordinación. Es más, estas personas incluso se graban en video y son capaces de colgar sus videos en la red.

Como el fenómeno me agrada particularmente iré desgranando poco a poco algunos ejemplos entresacados de la red, el arte o la música de personas o grupos que exhiben públicamente ejemplos imperfectos de baile. Incluso diría más hacen ostentación de sus limitadas habilidades y de sus pobres resultados. Todo ello para sentar las bases de lo que llamaré feísmo-dance.

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